El martes 08 de setiembre a las 9 de mañana se han reuniendo en la Casa Generalicia de Roma los 95 miembros (85 hermanos y 10 laícos) para dar inicio a la inauguración del XXI Capítulo General con el lema "Corazones Nuevos, para un Mundo Nuevo", el que se ha iniciado con un gesto que simboliza el final de un camino recorrido por todo el Instituto como tiempo de preparación, los capitulares siguiendo rutas distintas y portando en sus manos las cartas escritas en cada región del mundo marista, han coincidido ante la puerta de la sala capitular. El largo camino de preparación de este encuentro ha transitado por los caminos y los corazones del mundo marista durante casi dos años. La recogida de las inquietudes que bullen en el corazón de las obras y comunidades maristas, hoy han hecho su entrada en la sala capitular como si se juntaran las aguas de distintos ríos o se recogieran en un solo granero los granos de trigo esparcidos por los campos.

A la puerta de la sala capitular, el capellán ha bendecido el agua y el hermano Seán D. Sammon, Superior general, la ha asperjado sobre las cabezas de todos los presentes como signo de purificación, acogida y bienvenida, a continuación las cartas de las regiones han entrado en la sala portadas por los delegados de cada región, los hermanos laicos y laicas han colocado el aporte de todas las unidades administrativas en un lugar destacado de la sala y se han fundido en un abrazo fraterno dándose la bienvenida y deseándose mutuamente una feliz convivencia.

Una breve intención, proclamada por un representante de cada continente, ha dado inicio a un momento de oración, al mismo tiempo que encendían cada uno de ellos una luz. Y todos juntos han encendido el cirio pascual simbolizando la presencia del Señor en medio de la asamblea. La palabra de Dios, tomada de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14. 2, 1- 4, ha centrado el pensamiento y el corazón de los asistentes, cuyos sentimientos han acompañado el canto del “Veni creator Spiritus”.

 

Que es un Capítulo General?

Un Capítulo es una asamblea que representa a todos los hermanos del Instituto, no sólo a sus responsables o superiores. Para garantizar el respeto a este principio, el número de delegados elegidos será de 15 hermanos más que el número de miembros de derecho. Son miembros de derecho el hermano Superior general, el hermano Superior general precedente, el hermano Vicario general y Consejeros generales en funciones en el momento de la apertura del Capítulo, y los hermanos Provinciales.
Son elegibles como delegados todos los hermanos profesos perpetuos, excepto los que se encuentren en situación canónica de tránsito a otro Instituto o de exclaustración. Son electores todos los hermanos profesos temporales y perpetuos, salvo los que se encuentren en situación de tránsito o exclaustración. El Capítulo puede acoger, en ciertos momentos, a un determinado número de personas en calidad de expertos y observadores externos.

El XX Capítulo general otorgó al Superior general y su Consejo la facultad de invitar al Capítulo a diversas personas, en una proporción no superior al 15% del total de los capitulares, estableciendo en diálogo con la Comisión preparatoria, la naturaleza y duración de su participación en las sesiones.
El derecho a voto en las decisiones del Capítulo queda reservado a los hermanos capitulares. Por otro lado, el Capítulo ejerce la autoridad suprema extraordinaria en el Instituto. En correspondencia con los principios de colegialidad y subsidiariedad, sus miembros han de ocuparse de los temas que entran dentro de sus competencias. Supongamos que un hermano escribe a la Comisión preparatoria pidiendo que cambien al superior de su comunidad. Pues bien, por muy trascendental que pueda parecerle esto al hermano, y al superior afectado, esa materia no entra en la agenda de un Capítulo general.

Por último, las funciones que tienen asignadas los capitulares son éstas:

  1. Elegir al hermano Superior general, al hermano Vicario general, y a los miembros del Consejo general.
  2. Estudiar los asuntos de mayor relevancia relacionados con la naturaleza, fin y espíritu del Instituto, y promover la renovación y adaptación del mismo, salvaguardando siempre su patrimonio espiritual.
  3. Elaborar estatutos para todo el Instituto.
  4. Proponer a la Santa Sede eventuales modificaciones de algún punto de las Constituciones.

Estas cuatro funciones recogen la “descripción de tareas” de un capitular. Aunque sus objetivos estén claramente precisados, con ello no se pone límites a la creatividad y la imaginación de los participantes. En los Capítulos anteriores se atendieron debidamente esas responsabilidades, a la vez que se trataban cuestiones de interés especial que habían surgido por entonces y no podían quedar sin respuesta.

* Circular Convocatoria al XXi Capítulo General

Si desean saber las ultimas noticias del XXI Capitulo General, presionen sobre el logo.

 

 

 

 

Inicio del XXI Capítulo General
Oración por el XXI Capítulo General